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Junio 23 de 2021

El comité del paro ya no está en las calles, los maestros ante el disfrute de sus vacaciones y el desgaste del cese de actividades ya no están en las calles. En una tarde de mucha lluvia como la de hoy. Los jóvenes aún cuentan con fuerza para colapsar el norte del Valle del Aburrá, aún hablan del paro nacional; aunque parecen solos y lo más complejo de esta condición es que continúa la sistemática violencia arrebatando vidas a quien más merece oportunidades. Toda la propaganda estatal se vuelca en este momento a valorar la juventud, ofertas en formación, en trabajo y cultural, pero ¿cómo pueden creer si esa propaganda viene de quien no les protege? Este aliento viene desde 2019 y seguro desde antes. Aquellos, que no tienen miedo porque no tienen nada que perder continúan gritando en la calle, porque nos falta mucho para escuchar y darle una solución estructural a sus demandas. Reemplazando la falta de escucha se encuentra el terror, cada joven mutilado, encontrado en un río hace parte de esa nefasta política que arrebató su esperanza. Aunque colapsaron la ciudad, solos se encuentran los jóvenes hoy en medio de la lluvia. 

La apaciguada tarde de un viernes se siente agitada por el convulsionado afan de los ciudadanos, que ven en este día la sempiterna ilusión de un descanso después de haber dejado todas sus fuerzas ante el imperante mandato del capital: ¡produce! que con el intercambio de estas fuerzas volveras a ilusionarte con un viernes acelerado donde gastes lo que la fuerza de tu trabajo te dió